Algunos datos que os pueden ayudar:
El alcohol es una de las drogas más
consumidas en nuestra sociedad, muchas personas acompañan
sus actividades sociales con el alcohol y es aceptado
como un acompañamiento placentero de las relaciones y los
encuentros sociales. Esta percepción del alcohol ha
contribuido a extender su consumo, no sólo entre los
adultos, sino también entre los jóvenes y los
adolescentes, que se inician en edades muy tempranas.

A pesar de que un uso
moderado de alcohol (1 ó 2 vasos diarios en las
comidas), pudiera ser beneficioso para la salud de algunas personas,
para otras sus hábitos y patrones de consumo pueden
llevarles a tener verdaderos problemas, tanto para el
propio afectado como para el entorno en el que vive
(problemas de salud, malos tratos, accidentes de tráfico y
laborales, alcoholismo, etc...).
¿De qué manera
afecta al cuerpo?
El alcohol es un
depresivo. Esto significa que hace
más lento el funcionamiento del sistema nervioso central. El alcohol, en
realidad, bloquea algunos de los mensajes que intentan llegar al
cerebro. Esto altera las percepciones, las emociones, los movimientos,
la vista y el oído de una persona.
En cantidades muy pequeñas, el alcohol puede ayudar a que una persona
se sienta más relajada o menos ansiosa. Una mayor cantidad de alcohol
provoca cambios más grandes en el cerebro y produce una
intoxicación.
La gente que bebe cantidades excesivas de alcohol suele tambalearse,
pierde la coordinación y tiene dificultad al hablar. Es probable que
estas personas se sientan confundidas y desorientadas. Dependiendo del
individuo, la intoxicación puede hacer que una persona se muestre
simpática y conversadora o agresiva y enojada. Los tiempos de reacción
se vuelven mucho más lentos; por eso es que se aconseja no conducir
cuando uno bebe. Las personas intoxicadas llegan a pensar que se están
moviendo correctamente cuando, en realidad, sucede todo lo contrario. Es
posible que actúen de una manera completamente diferente de la
habitual.
Si se toman grandes cantidades de alcohol en un lapso de tiempo
breve, puede haber
envenenamiento por alcohol. El
envenenamiento por alcohol es exactamente lo que estás pensando: el
cuerpo está envenenado o intoxicado con grandes cantidades de alcohol.
El primer síntoma del envenenamiento por alcohol son los vómitos
violentos, porque el cuerpo intenta deshacerse del alcohol. Otras
consecuencias son la soñolencia excesiva, la pérdida de la conciencia,
dificultades para respirar, una peligrosa baja del azúcar en sangre,
convulsiones o incluso la muerte.