La metanfetamina es una droga ilegal del mismo tipo
que la cocaína y otras potentes drogas callejeras. Tiene muchos
sobrenombres: meth, cristina, canela
o anfetas que es el más común.
La
metanfetamina de cristal la consumen individuos de todas las edades,
pero se usa principalmente como una “droga de discoteca” tomada durante
fiestas en clubes nocturnos o en fiestas rave.
Sus nombres callejeros más comunes son anfeta
o vidrio.
Es
una sustancia química peligrosa y potente y, al igual que todas las
drogas, un veneno que primero actúa como estimulante pero luego comienza
a destruir el cuerpo sistemáticamente. Por lo tanto, se asocia con
condiciones graves de salud, incluyendo pérdida de la memoria, agresión,
comportamiento psicótico y daño potencial al corazón y al cerebro.
Altamente adictiva, la metanfetamina consume los recursos del cuerpo,
creando una dependencia devastadora que sólo puede aliviarse tomando más
droga.
El efecto de la metanfetamina de cristal es
altamente concentrado y muchos consumidores informan haberse convertido
en adictos desde la primera vez que la consumieron.
“La
probé una vez y ¡PUM! me enganché”, dijo un adicto a la “meta” que
perdió su familia, sus amigos, su trabajo como músico y terminó sin
hogar.
Consecuentemente, esta es una de las
adicciones a las drogas más difíciles de tratar y muchos mueren en sus
garras.







A pesar de que un uso
moderado de alcohol (1 ó 2 vasos diarios en las
comidas), pudiera ser beneficioso para la salud de algunas personas,
para otras sus hábitos y patrones de consumo pueden
llevarles a tener verdaderos problemas, tanto para el
propio afectado como para el entorno en el que vive
(problemas de salud, malos tratos, accidentes de tráfico y
laborales, alcoholismo, etc...).